sábado, 8 de octubre de 2011
Seducción
Podría seducirme fácilmente si me olvido de por qué estoy aquí y sobre todo dónde estoy y con quién. Tiene ese atractivo de algunos hombres que aparecen muy masculinos y se manifiestan delicados y seductores. Cuando viene a mí jamás me deja ver su lado animal, esa imagen horrible que vi la primera vez que nos encontramos. El quiere ser así y dice que eso es por mí, me acompaña encantador por los alrededores de esta fortaleza enorme y horrible que está construyendo, o mejor dicho que construyen todos los esclavos humanos para él. Cuando se acerca a mí un poco más de lo conveniente su energía animal se apodera de mi ser y podría caer en sus brazos, olvidando la prudencia empujada por el deseo.
El dice que necesita que le acompañe para siempre en aquel lugar extraño, que sabe que su triunfo será mayor si estoy con él. Pero yo se que miente, lo mismo que le miento yo cuando me aplico a seducirle con todas mis armas de mujer. Puede que sea verdad que le gustaría tenerme con él aquí, pero la razón no es solo que me desea, lo que le preocupa es mi poder sobre los Monoi, mi capacidad de dominarlos y atraerlos a mi causa. Lo se porque le veo mirar con asombro y admiración cuando alguno se acerca y se postra ante mí, conocedor de que puedo exterminarle sin necesidad siquiera de moverme.
Juego con él, voy a seducirle de tal manera que no pueda prescindir de mí, porque así, cuando llegue la hora, quizá consigamos disminuir su poder. Ayer pudo saber cuál es el mío y yo comprendí que es un ser solitario que realmente necesita a alguien que lo comprenda. Tengo que conservar mi cabeza fría y no olvidar que detrás del hombre seductor que me ofrece, se esconde el Rey, el Dragón que desea arrasar el mundo conocido.
miércoles, 5 de octubre de 2011
El hombre dragón
Intentamos liberar a los esclavos pero resultaba imposible. Nos repartimos por las distintas oquedades de la cueva y fuimos deshaciéndonos de los guardianes uno a uno, sin meter ruido, silenciosamente. Uno de los esclavos se dio cuenta de lo que estaba pasando y avisó a los que estaban más cerca, les hicimos señas para que permanecieron silenciosos, pero cuando vieron que ya nos habíamos librado de unos cuantos decidieron intervenir ellos también, tenían derecho, toda la rabia de su sufrimiento se escapaba en cada golpe que daban.
No nos hemos dado cuenta, parecía que pronto acabaríamos con todos los mercenarios, cuando ha aparecido un pequeño ejército de dragones de tercera calidad, tropa sin cualificación, solo moles enormes que luchan contra quienes les ordenen, no distinguían al enemigo, todos lo éramos, se enfrentaban a los demonios con una saña terrible, también a los esclavos y cuando vi que reparaban en nosotros recordé mi poder sobre ellos, al fin estos que ahora eran dragones habían sido Monoi no hacía tanto.
Ha sido suficiente concentrar mi pensamiento y volver a invocar a mis dioses de Asad, siempre me acompañan donde quiera que esté y esta vez también han acudido rápidos. Los dragones lanzaban un extraño rugido, brotaba de su estómago y al salir por su boca producían un extraño humo verdoso que envolvía sus cabezas y parecía no dejarles ver. Luego se arrastraron por el suelo y vinieron hacia mí para quedar allí, postrados y sumisos. Subí a una roca y les ordené que se fueran, que informaran a su amo que yo estaba allí y tenía un gran poder sobre ellos, no pude terminar mi frase porque de pronto surgió un chispazo y un chasquido de entre los esclavos y una bala atravesó mi cuerpo.
Desperté aquí, en medio de un lujo excesivo, postrada entre almohadones, pero sin saber dónde estaba y porqué. No podía pensar bien, me dolía el hombro y mi brazo estaba sujeto por una venda bien colocada. Todas mis cosas se encontraban sobre una butaca, ahora escribo con una mano sola y afortunadamente este es mi ordenador. Han pasado unos días de todo esto y por fin le he conocido, él es el hombre de mis sueños, el que me hablaba de poder, gloria y deseo. Es el Rey, el Dragón, el amo del mundo. Tiene un extraño poder en su mirada que se cuela en tu interior y te deja verlo tal como era, hermoso y lleno de determinación, a la vez que no puede dejar de ser quien es ahora: una terrible fiera salvaje.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Contra diablos, esclavos y dragones
Hemos dejado a Sirón con un grupo de mano vacía inspeccionando las cuevas donde encontraron aquel mal olor y los gritos desesperados, los demás seguimos nuestro camino porque mis sueños me piden que no me retrase. Seguimos circulando por carreteras con poco movimiento.
Esta mañana hemos llegado a Leipzi exhaustos, Sirón nos informa que lo que han descubierto es desconcertante y muy peligroso. Nos advierte que encontraremos más cuevas como aquella por todo el camino. Las voces pertenecían a millares de hombres que en aquellos túneles trabajan a marchas forzadas como esclavos del Dragón. Han tomado prisionero a un demonio cuando huía, al parecer teme más a los esclavos humanos y a los dragones que a nosotros.
En la reunión de anoche hemos decidido parar para buscar otros campos subterráneos y comprobar nosotros mismos qué está sucediendo. Mis sueños me agotan, todas las noches recibo esos mensajes de alguien que me pide que me apresure que soy necesaria. Aún no he decidido si esas ensoñaciones son buenas o malas, veo a un hombre sumamente atractivo con una gran presencia, moreno de ojos profundos y boca perfecta que me habla con voz persuasiva, al instante siguiente ya no es un hombre sino el Dragón, que me envuelve entre sus alas amorosamente. Le he preguntado quién es y me ha dicho que no es más que un hombre encerrado en un cuerpo extraño y que me necesita. Me ofrece una vida de poder y gloria, entre los dos construiremos un mundo nuevo y una ciudad nueva que será nuestra fortaleza perfecta y magnífica, en ella viviremos y reinaremos sobre los esclavos, monoi, diablos y dragones de la tierra y todos nos rendirán pleitesía.
Cuando despierto siento un terrible dolor de cabeza y lo que es peor una inquietud enorme y miedo, miedo porque me siento subyugada por esas palabras y me cuesta pensar en ellas con un poco de objetividad y sentido común. Ese hombre tiene un poder de atracción que consigue apoderarse de mis sentidos. Joaquín me ha avisado que me mantenga alerta porque puede resultar un ser maligno que pretende rendir mi voluntad.
En Wolfen hemos encontrado otra sima, enorme y oscura. Y es cierto, allí también hay un campamento de esclavos, trabajan velozmente vigilados por otros humanos sicarios que ejercen de guardianes. Nos hemos adentrado en el lugar con mucho cuidado para no ser vistos, teníamos que hacernos una idea antes de decidir si íbamos a atacar y cómo. Queremos liberar a esa pobre gente, pero no sabemos muy bien si eso será acertado pues son muchos y han vivido esclavizados mucho tiempo, puede que no sean capaces de cuidarse por sí mismos.
Nos hemos visto sorprendidos por algo que no nos esperábamos, en el borde de una sima una larga fila de demonios esperaba su turno, algunos esclavos los empujaban hacia el borde, en él otro esclavo y un dragón de menor rango, empuñando unas grandes mazas golpeaban a los demonios en la cabeza y luego los empujaban al fondo de la sima. Desde nuestra posición podíamos ver una enorme mancha negra allá abajo, formada por los cuerpos muertos de todos aquellos diablos. En ese momento comprendimos porqué habíamos visto a tantos huyendo despavoridos por todo Centroeuropa.
Nos retiramos, somos muy pocos para enfrentarnos a este ejército de asesinos a sangre fría, tenemos que planear alguna estrategia para que nuestro ataque resulte efectivo. Hemos de liberar a esta gente, incluso a los demonios, aunque aún no estamos seguros de quién es realmente nuestro enemigo y de si unos y otros no son también cómplices del Dragón en todos sus sueños de grandeza.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Extraña es la voz que me seduce
Cabalgo sobre el Monoi, mis manos aferradas a las ásperas espinas de su lomo resbaladizo y húmedo; me siento segura porque conozco mi poder sobre los dragones, ellos arrasan el mundo y yo los domino a ellos. La voz me llama en dulce susurro, me pide que vaya, me empuja hacia un camino que desconozco y me promete grandes cosas cuando llegue a mi destino. Las alas del dragón me arropan como los brazos de un hombre, siento un frío helador que llena mi corazón de zozobra. La voz me habla de un mundo nuevo, de poder y de gloria y parece ofrecérmelo todo si llego pronto al centro del mundo real.
Estoy soñando.
Por fin hemos vuelto al camino. Dejamos atrás los bosques franceses, marchamos rápidamente hacia el norte, la frontera alemana está próxima, debemos cruzarla en dirección a Berlín, queremos llegar a Stuttgart cuanto antes para volver a aprovisionarnos y descansar por lo menos un día adecuadamente. Empiezan a fallarnos las fuerzas, pero yo estoy poseída por una extraña determinación que me empuja hacia nuestro destino: Berlín.
Hemos dejado las carreteras principales y avanzamos por caminos comarcales. Hay movimiento de grandes grupos de demonios que huyen veloz y desordenadamente, no parecen llevar el mismo rumbo, más bien van a la desbandada. No queremos pararnos ni un instante para poder pasar la noche en la ciudad resguardados y no a la intemperie; Grecia asegura que hay un gran peligro que nos acecha y sacando su blog de notas me enumera las razones que avalan esta afirmación: la destrucción que nos rodea, los diablos huyendo, el monoi sin evolucionar que dejamos medio muerto y otras más contundentes, Sergio, nuestro encargado de transmisiones afirma que él también siente que vamos hacia nuestra perdición, yo no escucho sus palabras, mi determinación es tan grande que no pienso en los peligros a los que les expongo. Debo llegar a Berlín, es mi destino.
Todo está silencioso por las calles de Stuttgart, es como si hubiera pasado uno de esos huracanes con nombre femenino por allí, tejados levantados, escombros y cristales rotos, tiendas saqueadas, basura maloliente por todos lados y ni una sola persona que se cruce en nuestro camino. Es como si todos hubieran abandonado la ciudad. Nos dirigimos hasta nuestro lugar de contacto: Stiftskirche, una de las Iglesias protestantes de la ciudad. Allí nos esperan Joaquín y su grupo, con los que continuaremos el resto del camino. Me preocupa cómo podremos reunir todo lo que necesitamos en una ciudad en plena descomposición como esta. Confío en la pericia de los hombres de Joaquín para conseguir cualquier cosa en cualquier situación.
Jokin está irreconocible, ha perdido mucho peso y su pelo se ha teñido de blanco por las canas. He visto en sus ojos mucha desesperación y en su boca un gesto de cansancio, pero nos hemos abrazado entusiasmados porque hacía mucho que no nos veíamos. Sus hombres han salido de caza, él y yo nos hemos tomado un cuenco de una especie de grapa o aguardiente que me ha dejado sin respiración, pero quiero perder un poco el control y olvidar todo esto. Me he refugiado en sus brazos creo que buscando un poco de calor humano y mirando al cielo opaco y nuboso nos hemos contado nuestras peripecias. Le he hablado de mis extraños sueños, de la voz que me habla en mi cabeza y me empuja a seguir un camino que tal vez no nos conviene. Estábamos allí, olvidados de todo, cuando ha llegado Sirón, uno de los mano vacía de Joaquín, muy agitado y pálido como un muerto. Es uno de los que han salido en busca de alimentos:
-¡Jefe, jefe! Es horrible, no puedo creer aun lo que hemos visto, no puede ser verdad pero no lo he visto solo yo…
-Venga, tranquilízate Sirón y tómate un trago. ¿Qué es eso tan horrible que has visto que aún puede sorprenderte y asustarte tanto.
- Jefe, hemos hecho lo que nos ordenaste, bajamos por las alcantarillas y seguimos por los túneles que se adentran por la ciudad, tienes razón allí se esconden muchos y la gente se mueve de un lado a otro ofreciendo lo poco que tienen a cambio de lo que a ellos les falta. Esta vez hemos descendido a lo más profundo de este conglomerado, hemos encontrado una entrada que no habíamos visto estos días de atrás, bajaba muy rápidamente, a medida que hemos avanzado nos ha llegado un olor terrible, como si fuera el lugar donde se reúnen todos los excrementos de la ciudad, no solo sentíamos ese olor, también podíamos escuchar unos lamentos terribles, como de almas en pena… hemos salido corriendo, señor. No puedo explicar con palabras lo que hemos visto allí….
viernes, 23 de septiembre de 2011
El dilema del Dragón
Llueve, la niebla ha caído sobre el bosque espesa y fría, es como la sombra de un ser incorpóreo que avanza lentamente buscando el lugar que le corresponde por derecho. Sigo triste y pensativa, hemos decidido no seguir nuestra aventura por ahora, en realidad estamos cansados y un poco perdidos y no sabemos bien cuál es el camino que nos llevará a donde queremos llegar. Permanecemos inquietos en medio de este bosque en sombras, vigilando temerosos y deseando que el desenlace esté cerca. Mi cuerpo es un estudio de dolores, en cada miembro tengo una herida, una cicatriz, un recuerdo. Pero en mi alma ya no queda nada, he visto morir a demasiada gente y aún me pregunto porqué, qué sentido tiene este viaje a lo desconocido, qué buscan estos seres de apariencia tan horrible.
Me digo que no podemos llamarles sanguinarios puesto que nosotros también los perseguimos y matamos. ¿Somos gentes sanguinarias? ¿Es lícito si mato yo y no lo es si matan ellos? He pensado mucho, me sobra tiempo. Cuando llueve me siento en la camioneta y pienso, sí. Pero también lo hago cuando me toca guardia o me doy paseos como una posesa esperando, siempre esperando… ¿Por qué nos hemos tropezado con un monoi huyendo, a dónde iba, de que huía? Puede que no controle aún sus poderes ya que era un monoi primitivo y sin evolucionar. Los monoi evolucionados son fantásticos, yo lo sé porque he visto varios y a algunos los he exterminado. No he comprendido que pretenden y ellos son tan terribles que aterrorizan nada más verlos, así que no me he parado a preguntar si podemos hablar y ponernos de acuerdo. El más terrible de todos fue aquel que consiguió huir después de la batalla, nos lo contó Rebeca en una de sus aventuras y vio además que se transformaba en un dragón. Yo lo vi, me crucé con él y pensé que era fantástico en su poder y fuerza y también en su horrible imagen. Un dragón, un ser que creíamos que ya no existe.
Pero ahora que lo pienso… vamos en busca del Ejército del Dragón… ¿por qué me ha venido a la mente el recuerdo del monoi transformado en uno? Mi cabeza recibe extrañas descargas premonitorias a menudo ¿será esta una de ellas? Y aún me hago otra pregunta ¿vamos a luchar contra el Dragón o lucharemos con él?
jueves, 22 de septiembre de 2011
El último
Llegar hasta aquí nos ha costado mucho tiempo y esfuerzo. Hace mucho que nuestra vida no es fácil, pero ahora se ha vuelto ya insoportable. Mis huesos se resienten por las penurias del camino, por no poder descansar en un lugar caliente y cómodo y por comer cada día en un lugar diferente y casi siempre comidas frías. Hemos atravesado media Francia, paramos en Toulouse para aprovisionarnos una vez más. Las calles estaban desiertas y apenas en algunas funcionaba la luz de las farolas. Tenía un aspecto tan siniestro que, asustados por el silencio y aparente soledad no nos dimos cuenta de que nos seguían por las callejuelas cercanas. No pudimos evitar que una cuadrilla de desarrapados nos asaltara en busca de algo que pudiera servirles. Eran hombres viejos y jóvenes con aspecto desesperado y hablándonos en un francés tan precipitado y pastoso que no podíamos entenderlos. No quiero recordar los golpes que dimos ni los que recibimos, pero fueron muchos, enzarzados en la pelea no lo vimos acercarse; yo sí lo olí, conozco su aroma acre y desagradable, apareció por detrás de la casa blanca de persianas y ventanas verdes, la demolió materialmente con una de sus pisadas. Lanzó uno de aquellos gruñidos o lo que fuera, que helaban la sangre y entonces nuestra pelea quedó congelada en el aire como una película interrumpida de pronto.
Salimos corriendo, sin mirar atrás; intentábamos alejarnos de una manera estúpida porque una sola de sus zancadas conseguía rebasarnos en nuestra carrera. Pisoteó a un francés y seguido a otro que corría a su lado y escuchamos crujir sus huesos entre sus lastimosos lamentos. Corrí hacia un edificio que me pareció más sólido que los demás en la confianza de desaparecer de su vista y deseando que no pudiera destruirlo con su fuerza. Necesitaba parar un momento, buscar mi fuerza en el silencio y la serenidad. Giré a ver si los demás me seguían y vi como aquel bicho asqueroso cogía a Biog, nuestro mano vacía menorquín y se lo tragaba de un bocado. Me puse a chillar, chille tanto y tan alto que atraje la atención de nuestro enemigo y le vi abalanzarse sobre mí.
Odio a estos bichos con toda la fuerza de mí ser, me habían dicho que ya no quedaba ningún Monoi y sin embargo aquí estaba aquél, horrible y sanguinario como los demás. Huyen, retroceden hacia el sur y el norte, no importa hacia dónde pero les hemos visto correr e incluso darnos la espalda cuando nos hemos cruzado de pronto. Este lleva toda la maldad del universo en su interior y no huye. Sabe que es fuerte.
Markel intentaba acercársele por la espalda, no sé qué pensaría hacer pero no podía dejar que el monstruo lo matara. He alzado mis brazos al cielo y con voz fuerte y segura he invocado a mis dioses :
- ¡Brígida, diosa guardiana y protectora, tu que nos proteges de las situaciones difíciles y eres fuerte y sabia acude en nuestra ayuda! Poderes del mundo de las tinieblas donde habitan juntos la vida y la muerte venir a mi!
El Monoi ha frenado su carrera cuando ha escuchado mi voz, me teme lo sé. Sabe que soy quien ha destruido a sus semejantes y sabe que puedo matarle también a él. Mi fuerza le ha alcanzado justo cuando huía y no hemos podido ver si moría o no, hemos corrido todos despavoridos en dirección contraria hasta perdernos en el camino hacia el norte.
Esta noche descansamos en medio de un bosque, hemos comprobado que todo estaba allí en orden y hemos puesto vigilancia. Huyen pero son peligrosos. Seguimos nuestro camino en busca del Ejército del Dragón y yo estoy muy cansada y triste y quisiera estar en mi casa de Cantabria y seguir trabajando en mi boutique aguantando las crisis y los malos momentos. Pero allí en el hogar.
viernes, 16 de septiembre de 2011
Atravesando la muga
Seguimos vivos, seguimos caminando en busca del Ejército del Dragón; después de varias reuniones hemos decidido encaminar nuestros pasos a Centroeuropa, por allí se desarrolla ahora la batalla más cruenta, la que será la última, la que cerrará para siempre las puertas del infierno si todo sale bien, tal como lo planeamos. Atravesamos la muga después de un pesado viaje hacia el norte. Hemos sufrido mucho en este trayecto porque el país está irreconocible, destruido y triste; Hidalgocinis se comunicaba por fin con nosotros, estamos ahora más preocupados que estábamos porque lo tienen encerrado en un Castillo, no sabemos dónde, y aunque él trata de tranquilizarnos asegurando que su imposibilidad de caminar y lo que se ha afectado su salud con todo esto, no son impedimento para defenderse, dudamos mucho que pueda escapar de su raptora, su sombra necesita su cuerpo.
Pero el mensaje se ha interrumpido súbitamente, por lo que pensamos que algo malo le ha pasado.
Hemos atravesado la frontera por Roncesvalles, es un recorrido abrupto y escarpado, pero mucho más tranquilo y poco frecuentado y además de una gran belleza. Desde sus magníficas cumbres verdes hemos podido contemplar grandes extensiones de España y Francia. Estos caminos han sido pisados por muchos peregrinos en todos los tiempos, que iban camino de Santiago. Aquí se gestó la supremacía de la cristiandad sobre los musulmanes. Nuestro pequeño ejército necesitaba descanso, así que nos hemos refugiado en la hermosa Colegiata de piedras negras de humedad y años. Allí nos han dado asilo los encargados de cuidar que nada destruya aquellos lugares sagrados con tanta historia.
Me preocupa este largo viaje y la aventura de lo desconocido. No podía dormir y me he paseado en medio de la oscuridad aspirando el aire puro y húmedo y contemplando el cielo estrellado, allí parecía estar más cerca. No sé por qué de pronto ha venido a mi memoria un pequeño párrafo de uno de los cantos del Canto de Roldan:
"Claro fue el día, esplendente la mañana. Bellos son los ejércitos, poderosos los escuadrones. Los de vanguardia chocan. El conde Rabel y el conde Guinemán sueltan las riendas y espolean vivamente a sus veloces caballos. Los francos se lanzan a la carrera y comienzan a herir con sus lanzas afiladas".
No hay ninguna belleza en esta guerra y precisamente vamos en busca de los francos y demás europeos para luchar juntos contra nuestros enemigos venidos del infierno en las entrañas de la tierra.
Bajábamos por el puerto, las paredes de los montes rezumaban humedad y en los pinares se escuchaba el canto monótono de un cuco. Nos acercábamos a San Juan al Pie del Puerto, apenas nos separaban del pueblo las últimas curvas y podíamos divisarlo partido por el río, con sus pintorescas casas asomadas a él de estilo vasco montañés. Algo ha ensombrecido el sol que se colaba por entre los árboles.
- ¡Atentos! ¡Peligro! Todo el mundo en guardia.
Dos horribles demonios voladores aparecieron de pronto, venían por el oeste y creo que ya nos habían visto antes, porque inmediatamente nos atacaron. Márkel se puso delante de mí en una actitud muy protectora, los demás salieron de los vehículos (por cierto muy variopintos, lo que habíamos encontrado en condiciones). Esos pajarracos nos miraban con ojos inyectados en sangre, sus chillidos helaban la sangre y parecía imposible que no acertaran a atraparnos a la primera, tal era la sorpresa que nos paralizaba. Márkel ha preparado su ballesta de flechas muy afiladas y envenenadas, la que ha estado preparando con mimo todo el tiempo que hemos pasado inactivos. Su primer disparo le ha dado a uno de los bichos en una de las patas. Ha dado una voltereta sobre sí misma y parecía que fuera a caer, pero entonces yo he mandado mi orden a su pequeña cabeza. Yo soy la muerte, tu vida me pertenece. Ha frenado en seco, han intercambiado sus gritos entre ellos, parecían hablar, y después han descendido a mi lado y se han quedado allí quietos, humillados. En sus ojos he comprobado que me temen, ya me conocen. Conocen mi poder.
Márkel me ha mirado fijamente esperando mi orden. No he tenido piedad, sé que si les dejo vivir otros morirán. Con un ligero movimiento de mis ojos he autorizado a Márkel y los demás para que disparen. Ha sido horrible la mirada de terror con que se han despedido de la vida. No contaban con mi impiedad. Han caído a mis pies y a un gesto mío han desaparecido convertidos en polvo. Entonces es cuando hemos visto a un tercero que contemplaba toda la escena desde lo alto y ha huido velozmente:
- ¡Vete, vete! – he gritado – huye y cuéntaselo a tus semejantes. Yo soy Blanca Cueto, renacida en el reino de Asad, la que gobierna sobre la vida y la muerte y
la que destruirá vuestro mundo muy pronto.
Todo parecía más o menos normal en Saint Jean, gente caminando afanosa por las callejuelas, una especie de pequeño mercado desabastecido y muchas murallas de enseres preparadas para la defensa. Algo ha llamado mi atención enseguida. La mayor parte de los hombres y mujeres del lugar llevaban una cinta verde, roja y blanca rodeando su frente, como si quisieran indicar que todos pertenecían a algo. Había otros, los menos, que por lo que vi no eran del pueblo, que llevaban unos pequeños chalecos de flores moradas y amarillas. Pronto me explicaron que cada zona había elegido un distintivo para reconocerse en el ejército del Dragón, hacia el que ellos también se encaminaban, todos querían encontrar pronto al líder de este ejército al que llaman Mes, al que todos admiraban y del que contaban fantásticas anécdotas de valor y fuerza.
Mis hombres y yo ahora nos reconocemos por el guante de corta de malla en nuestra mano izquierda. Ahora parecemos más un ejército y estamos dispuestos a seguir nuestro camino en cuanto descansemos un poco y nos aprovisionemos de nuevo.
domingo, 11 de septiembre de 2011
El Ejército del Dragón
Nuestro barco es un buen velero, nos ha llevado al puerto de Barcelona a todo trapo. La ciudad está revuelta y yo he sentido un gran desasosiego íntimo nada más poner los pies en tierra; algo va a suceder o puede que esté ya sucediendo. Hemos recogido velas y cerrado todas las compuertas, no vamos a necesitar el barco, pero por si nos fuera útil en otro momento preferimos cuidarlo y mantenerlo operativo. Tomás, el hombre de confianza de Joaquín, se ha quedado de retén con un par de militares, para evitar que nos saqueen. Hay demasiada escasez y muchas necesidades que cubrir.
Barcelona está destrozada, aunque aún quedan en pie todos los grandes edificios, hervía de gente moviéndose acá y allá. Nos hemos mirado sorprendidos porque muchos de aquellos hombres que ocupaban las esquinas y los lugares estratégicos no hablaban ni en español ni en catalán, sino en italiano, como aseveró Pilar nada más oírles. ¿Italianos? Nos preguntamos. Ella, con su habitual desparpajo, se acercó a uno de aquellos hombres y con una sonrisa inocente en los labios le ha preguntado:
Signore è il buongiorno. Italiani? come e perché sono venuto da te in Spagna?
Comprobamos que había gente de otras nacionalidades: húngaros, polacos, checos, belgas, incluso holandeses, todos fuertes y bien armados, se habían repartido por la ciudad en busca de más gente dispuesta a unirse a un nuevo ejército. ¿Adónde iban, cuántos campos de batalla seguía habiendo aún? Los demonios huyen, nos dijeron, ha sucedido en el tiempo en que hemos estado en Menorca, apartados del corazón de la refriega; retroceden en desbandada acosados, por fin, por el poder de los hombres que unidos somos más fuertes.
- Uniros al Ejército del Dragón – nos dijeron
- ¿El Ejército del Dragón?
- Sí, así se llama a la unión de todos los pueblos para destruir a nuestros enemigos.
Tenemos que discutir eso de unirnos o no a estas nuevas tropas, aún no sabemos quién las manda, ni cuáles son sus planes, dicen que se mueven rápidos, que los diablos retroceden a su paso, que buscan refugio en los bosques y en los rincones más ocultos de las ciudades. También vemos que la gente tiene ahora una nueva esperanza y está más dispuesta a luchar, en lugar de refugiarse y esperar los acontecimientos.
Hemos celebrado una asamblea por la noche, estamos divididos y creo que nos va a ser difícil llegar a un acuerdo conjunto. Es la vieja historia, cuando no se dan órdenes, todo el mundo opina y quiere que se tenga en cuenta su opinión. Esto no es un ejército, los militares no funcionarían si no fuera por la obediencia ciega. Yo quiero unirme al Ejército del Dragón, creo que con mis poderes podría ayudarles mucho. Joaquín, sin embargo dice que sería mejor esperar y recabar más datos para estar seguros de elegir bien. Markel me acompaña, Rosario le ha pedido a Pilar un poco de tranquilidad antes de tomar una decisión tan grave, pero ella es puro nervio y acción y esperar le parece una pérdida de tiempo. José María la seguirá hasta el fin del mundo. Doña Teresa ha dicho que ella se queda en Barcelona e intentará volver a Jerez a poco que pueda. Está preocupada por su gran familia.
Finalmente, Joaquín dirigirá a los que se quedan; de mi grupo lo harán Sergio, nuestro encargado de transmisiones, para mantenernos informados en todo momento, pues no podemos fiarnos de las noticias que no vengan de nosotros mismos y también Biog, el manos vacía que se vino con nosotros de Menorca y dos moteros, 2 mano vacía y 3 soldados. Nos vamos Grecia, Markel y yo junto al resto de los moteros y los mano vacía, más los soldados restantes. Esperaremos a mañana la decisión del grupo de Pilar, no nos queda mucho tiempo, hay que tomar decisiones rápidas y esperar acertar con ellas
Me he retirado de todos, necesito meditar tranquilamente, invocar al Reino de Asad y a los dioses de los vivientes muertos, mis protectores, no estoy segura de sí hemos tomado una buena decisión, tal vez sea un error repartir nuestras fuerzas, pero me gusta más la acción que permanecer a la espera. Estoy nerviosa, me han llegado noticias de que No_Faustino sigue buscando a Hidalgo y al parecer aún no saben nada de él, creo que Andy está muy cabreado porque no sabe si lo que hacen es perseguir a los Hijos del Caos o solo le están buscando a él. Otra gran noticia es que se encontraron con Adela y Brau, estaban acampados con su carro y parece que él ya se encuentra mejor, o por lo menos tiene mejor aspecto. Hace mucho que no vemos a toda nuestra gente. Les echamos en falta. Brau dice tener un sistema para encontrar a Hidalgo. Si lo tiene seguro que lo encontrará.
Estaba meditando tan inmersa en mi misma, fuera de mi cuerpo, totalmente absorta cuando he sentido la presencia de Rebeca. No la veía, no estaba aquí, solo he sentido que ella, de pronto, ha adquirido poderes aún más fuertes de los que ya poseía. No será nunca feliz, lo presiento. Tiene mucho poder y saber demasiado a veces acarrea mucha infelicidad.
jueves, 8 de septiembre de 2011
!Demonios!.... Nos atacan de nuevo
Hay novedades que tengo que contaros, pero primero os diré que Pilar y José María nos han contado una aventura para justificar su ausencia; al parecer estaban en su embarcación contemplando la Profundidad de la mar oceana, cuando ha aparecido un monstruo, concretamente nuestra conocida araña, madre de todas las arañas y les ha atacado violentamente, ellos se han defendido como han podido haciéndola huir, aunque en el fragor de la batalla el barco resultó gravemente averiado y por eso debieron permanecer varados hasta que llegamos nosotros.
Claro que esa es la versión que nos dieron en el campamento, con doña Teresa delante. No se si ella se lo habrá creído pero permaneció allí imperturbable y sin decir ni una palabra. Todos sabemos que ella no tiene conexión a la Red, pues perdió su computadora en una de la debacles guerreras, así que Pilar se ha permitido contar la versión dos, mucho más real que la uno, sin duda alguna. Que queréis que os diga, si han podido y han querido han hecho bien, aunque no se que opinaría la santa de Don José María si lo supiera.
Y ahora vamos a las novedades: se está fraguando algo y no sabemos bien que es exactamente. Nos avisan desde otras posiciones en la península que han visto grandes grupos de demonios marchando a toda velocidad rumbo a las costas, al parecer van a la desbandada, sin jefes ni orden y lo más curioso y yo diría que preocupante, es que no se detienen siquiera a guerrear o enfrentarse a nuestra gente. Estamos sumamente preocupados por algo que se sale tanto de su forma de actuar, pudiera ser que hayan encontrado otra manera de atacarnos y que el peligro se acerca por la costa en la península, así que hemos decidido partir para el continente a enfrentarnos a nuevas emociones.
Estamos, pues, en marcha; utilizaremos el barco del sr. Ruiz Mateos y esperamos llegar a puerto en unos días. En la última reunión que hemos mantenido esta mañana no se quién ha preguntado si alguien sabía algo de Hidalgocinis; nos hemos mirado unos a otros asombrados porque no nos habíamos percatado de la ausencia de nuestro camarada, ocupados en nuestras pequeñas cosas. Unos lo hacían en Tarifa, otros en el interior, también había quien pensaba que pudiera haberse desplazado a las islas Canarias o que estuviera oculto recuperándose de las pasadas batallas.
Así que partimos, veamos que nos espera de nuevo.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Misterio en Cales Coves
Hemos encontrado a la gente de San Felipe muy preocupados, por eso nos hemos puesto en marcha sin más dilación. Nos han acompañado otros dos hombres de la mano vacía y Lucas Drill; Lucas es un joven muy decidido que nos será de gran utilidad si la dificultades que se nos presentan son fuertes, nos guiará gracias a su nuiz para localizar personas o cosas. Hemos organizado dos grupos, uno recorrería la costa y el otro se adentraría en el interior. Yo iba en el de la costa y después de ponernos de acuerdo rápidamente para no perder más tiempo, Lucas nos ha indicado que lo mejor sería acercarnos a Cales Coves. Al parecer sentía vibraciones que le llevaban en esa dirección, además de que era un lugar de gran belleza e historia y tal vez la razón de su salida había ido conocerlo.
A duras penas hemos conseguido suficiente fuel para mover los coches, cada vez las cosas escasean más y por eso hemos decomisado las más necesarias para estas situaciones. Nuestra ruta era la carretera que conduce de Sant Climent a Cala en Porter y luego llegar al abrupto camino que lleva a la cala; no queríamos consumir más gasolina de la necesaria así que hemos continuado la marcha a pie observando los acantilados y alrededores por si habían sufrido algún accidente. Hemos llegado a nuestra meta sin ver nada que pudiera darnos razón de que hubieran estado allí.
Asomándonos a los acantilados pretendíamos comprobar si se habían despeñado por alguno de ellos al tratar de ver las magnificas cuevas prehistóricas que convierten a la cala en un lugar lleno de historia. Y entonces hemos visto la motora varada en medio de la cala, silenciosa y aparentemente solitaria. ¿Cómo podríamos llegar allí? Tengo un poder, no me canso nunca y controlo la vida y la muerte, así que nadie ha protestado cuando he dicho que yo trataría de bajar por las rocas.
He nadado hasta llegar a la lancha; trepando por babor he encontrado a nuestros
desaparecidos, ambos semiinconscientes y quemados por el sol, los labios agrietados y la piel arrugada. José María no respondía a mis llamadas, Pilar sin embargo me ha pedido agua y ha roto a llorar después.
-¡Gracia a Dios que habéis llegado! Ha sido horrible, ha sido horrible…
He decidido que debíamos volver en la embarcación, para poder atenderles rápidamente. Ruiz Mateos me preocupa, aún no ha dicho nada. Pilar, sin embargo cuando ha conseguido reponerse un poco, nos ha contado su aventura y ha vuelto a despertar nuestra preocupación y a ponernos de nuevo en alerta. Si ella no se siente capaz de contaros lo sucedido lo contaré yo. Le daremos tiempo para que se tranquilice.
domingo, 4 de septiembre de 2011
En busca de los amantes perdidos
Hoy a primera hora ha llegado a La Mola Grecia, bastante apurada y eso que ella siempre está tranquila y concentrada. Al parecer aún no han aparecido Pilar y Ruiz Mateos, han pasado ya tres días y no les parece normal su ausencia, para una escapada resulta demasiado tiempo, además doña Teresa, que al principio estaba que fumaba en pipa, ahora ha empezado a preocuparse porque le parecen muchos días para una aventura amorosa, y más teniendo en cuenta la edad del buen hombre.
Nos hemos reunido y hemos llegado a la conclusión de que sí que era raro, sí. He mandado el recado a Rosario de que formaremos un pequeño grupo e iremos en su búsqueda, que vayan recavando datos de los que les vieran la última vez en San Felipe para saber por dónde podríamos empezar las pesquisas. Me he retirado a mi rincón porque quería pensar un poco en todo esto y atraer a mí el poder sobre la vida y la muerte; puede que todo sea una chiquillada, pero también puede que algo grave les haya sucedido.
Lo he sentido, no se trata de una aventura, algo les pasa y además es grave. Como estábamos tan tranquilos, (creo que nuestros enemigos se están preparando para el próximo ataque), nos hemos relajado un poco. No debieran de haber salido solos y menos alejarse de la protección de la muralla y el castillo.
He organizado un pequeño grupo compuesto por dos de la mano vacía y mi motero preferido, a Grecia le he encomendado que cuide la fortaleza y no baje la guardia, así que se queda. Salimos hacia San Felipe. Confío en que todo sea una falsa alarma.
sábado, 3 de septiembre de 2011
El extraño
Estamos en un intermedio, preludio tal vez de nuevas aventuras. No nos gusta esta tranquilidad porque sentimos que solo es momentánea y parece irreal. Seguimos alerta, vigilamos la costa y también el interior, aunque no sabemos bien cuales son los peligros que pueden rondarnos. Pilar anda desaparecida ultimamente, tambien Don Jose María, aunque el resto de sus compañeros siguen en el castillo, ellos no se sabe donde andan desde hace unos días. La mujer de Ruiz Mateos está muy preocupada por esta ausencia.
Yo he tenido un sueño, he visto a mis hijos y a mi madre, estoy preocupada porque mi padre no aparece en ese sueño y porque no podemos contactar desde hace unos días ya que ellos han perdido toda comunicación con el exterior. Mi madre estaba muy delgada y parecía haber envejecido diez años. Mis hijos estaban desconocidos, tan mayores que Adrián, por ejemplo, es ya un hombre. Yo les llamaba y no podían escucharme, mi desesperación iba en aumento por mi deseo de abrazarles y preguntarles cómo llevaban ahora su vida y decirles que estoy bien. Yo, que puedo controlar la vida y la muerte, no puedo comunicarme con mi familia.
Rebeca tiene serios problemas con su grupo, afortunadamente yo no poseo nuiz y espero no tenerlo nunca. Mi poder proviene de Asad, el mundo de la vida en la muerte y ella tiene la capacidad de apoderarse del nuiz de otros y eso le acarrea algunos problemas.
Ayer se me acercó un hombre al que no conocía, parece ser que es uno de los mano vacía, uno de los grupos que forman parte de mi pequeño ejército. O eso me dijo. Me extrañó mucho no haberle visto hasta ese momento y decidí permanecer alerta por si era algún enemigo infiltrado. Hicimos la ronda juntos, nuestra guardia fue larga y pesada ya que hace bastante calor. El mano vacía se llama Biog y es alemán
aunque vive en Menorca desde hace mucho tiempo, tendrá unos cincuenta años y es buen conversador, hace muchas preguntas y responde a pocas. Quería saber cuantos somos en total y cuales serían nuestras próximas órdenes. También se ha interesado por mis poderes deseando conocer de dónde provienen y cuánto tiempo me durarán.
Estoy preocupada.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Esta vez sí
Menorca bulle de desorden y caos, todos tienen miedo y no sirve de nada decirles que no hay peligro ya y que procuren descansar porque habrá otros peligros que nos rondarán y serán mucho peores. Nosotros nos fuimos muy contentos a celebrarlo, aunque hay pocas cosas con las que hacerlo. La verdad es que estábamos tan felices que nos dio por cantar, bajamos la cuesta lanzando gritos de triunfo y entonando viejas canciones de toda la vida. No estábamos preparados para aquello porque creíamos que ya todo había terminado.
Por el camino del cementerio avanzaba un grupo que pensamos que eran Pilar y sus compañeros; al acercarse, la claridad difusa de unas farolas que miraban al sendero les iluminó un momento y pudimos ver que eran zombies. ¡Volvían! lo había temido todo el tiempo, algo me decía que había sido demasiado fácil acabar con ellos. Tendríamos que lanzar un nuevo ataque, aunque esta vez apenas si estábamos preparados. Nos agrupamos y nos lanzamos contra ellos decididos a rebanar algunos gaznates y piernas. Grecia, Markel, yo y todos los demás corrimos a su encuentro, entonces hemos visto a Rosario, Pilar y Ruiz Mateos subir a toda prisa detrás de ellos.
Esperábamos ansiosos que alguien diera la orden de atacar, no ha sido más que un instante fugaz, apenas apreciable y entonces ha sucedido algo que nos ha dejado estupefactos: los zombies han empezado a desmoronarse como si fueran un flan de arena seca que se desliza suavemente hasta mezclarse con el resto del arenal, decrecían, se convulsionaban y extendían sus brazos como si nos pidieran ayuda para evitar aquello. Para cuando hemos podido reaccionar todos habían desaparecido. De nuevo el camino quedó lleno de polvo ocre, que durante un instante parecía moverse y temblar, para finalmente quedar adherido al del camino.
Hemos debatido sobre la posibilidad de dejarlo allí tal cual, después hemos acordado que lo recogeríamos y lo llevaríamos al cementerio, como la vez anterior; son monstruos, pero también personas, quien sabe porqué se convirtieron en lo que eran.
lunes, 29 de agosto de 2011
Los últimos reducidos a polvo
Nos hemos reunido con el grupo de Pilar; para mi sorpresa y alegría, ellos han acabado con los zombis en el último ataque que tuvieron, fue suficiente rebanarlos en finísimas rodajas y !se acabó! Don José María estaba eufórico por la satisfacción de haber llevado a cabo la hazaña y yo creo que un poco también porque la cercanía de Pilar le ha devuelto a la juventud.
Hemos regresado a casa alegremente no hace mucho, bajábamos desde el Ayuntamiento cada uno en la dirección de su refugio, Rosario me ha dicho que no estaba muy segura de que todo esto haya acabado, sus presagios siempre la tienen alerta. Ha ido anocheciendo, ahora el sol se pone más pronto, se está acabando el verano. Charlábamos sin preocupación porque, al parecer, los secuaces del Rey se han tomado unas vacaciones y a nosotros nos viene bien que los zombis desaparezcan y nos dejen en paz.
Nada de eso, Grecia ha dado un chillido que creo que lo habrán oído hasta en la Península, luego todos nos hemos puesto a correr en todas direcciones. Por la cuesta subían torpemente un grupo reducido de zombis susurrando una salmodia ininteligible. Ya me parecía a mi que había resultado demasiado fácil acabar con ellos.
- No os separéis - He dicho a mi gente - Todos juntos y no os refugiéis detrás de cristaleras, resguardaros en lugares con paredes de cemento, no os acerquéis a ellos.
Afortunadamente estos seres caminaban lentamente; me he desprendido de todo lo que pudiera pesarme o entorpecer mis movimientos, Grecia, Markel y los moteros han hecho lo mismo; menos mal que siempre llevamos nuestras espadas de romanos al cinto, es como una especie de uniforme obligatorio. Nos hemos lanzado todos a la vez contra ellos.
- No os acerquéis demasiado, que no puedan tocaros, intentad cortarles con las espadas, cuantos más cortes más pronto desaparecerán.
No se cuantos mandobles habremos dado, Sixto, uno de los moteros ha tenido la peor suerte, se ha tropezado y ha caído al suelo, uno de los zombis lo ha puesto en pie y con una facilidad asombrosa lo ha tomado por la cabeza,se la ha retorcido y le ha desnucado. Ha quedado allí tendido como un guiñapo, no se ha vuelto a levantar, estos zombis no hacen proselitismo.
La rabia nos ha dado fuerzas, cortábamos, golpeábamos, retrocedíamos y volvíamos a la carga. Hemos acabado con todos. Nos hemos detenido espectantes esperando verles levantarse de nuevo, tal como se espera de un zombi. Para evitarlo definitivamente he prendido fuego a todos esos cuerpos hediondos, la humareda olía horriblemente mal, cuando han quedado reducidos a polvo he recordado las palabras del viejo y he mandado recoger las cenizas, nos ha costado bastante amontonarlas todas, las hemos depositado en uno de los camiones de limpieza del pueblo y las hemos llevado a una tumba del cementerio que no tenía nombre, custodiada por un angelote, no era la de mi sueño, pero era la que más se le parecía de todas las que había allí. Un velo de polvillo grisáceo se ha extendido sobre la losa y después ha desaparecido.
Aún no estoy muy segura, pero creo que nos hemos deshecho de todos los zombis definitivamente. Tengo que contárselo a Rosario y Pilar.
Que se devuelva el polvo al polvo
Esta noche, después de la cena con los camaradas, Markel y yo nos dimos un paseo por las murallas para ver las estrellas, estar solos y sobre todo hacer la ronda diaria; sabemos que nos sucederá de nuevo, es una necesidad demasiado fuerte, cuando nos encontramos a solas nos lanzamos el uno sobre el otro como si fuéramos un náufrago asiéndose al salvavidas cuando se está ahogando.
Me cuesta dormir, en mi cabeza ronda la preocupación por encontrar la manera de acabar con nuestros nuevos enemigos Esta noche he caminado en medio de un pantano burbujeante, entre niebla espesa y cantos de animales extraños… he tratado de orientarme para saber dónde estaba, aquel lugar me resultaba extraño y atemorizante. Un pequeño sendero partía del lodo (me pregunto si empezaría allí y quién habría ollado la tierra con sus pies hasta hacerlo) y se perdía entre las sombras y la niebla en dirección al Este, alejándose de las zonas aún iluminadas por la luz del sol poniente. Después de una ojeada a la zona he optado por seguir el camino, no sin cierto temor. Durante un trecho todo ha ido bien, luego, al adentrarme en la oscuridad una bandada de pájaros extraños de alas enormes y picos punzantes se han lanzado sobre mí. Me he tirado al suelo, pero solo me han sobrevolado como tratando de advertirme, pero sin ánimo de hacerme daño. Se alejaban en la misma dirección por la que me llevaba el sendero, así que parecían pedirme que los siguiera. De vez en cuando volvían a sobrevolarme como para confirmar que lo hacía.
Al salir de la oscuridad del bosque he divisado una vieja pared coronada por una verja alta de barrotes puntiagudos que rodeaba algo que me pareció un campo santo, sobre el terreno una niebla espesa formaba un círculo que curiosamente rodeaba uno de los panteones de mármol rosa, a cuyos lados velaban dos ángeles que, vistos de lejos parecían orar, había que acercarse para apreciar que en sus caras se perfilaba una sonrisa maligna y en sus ojos todo el odio del mundo: Siste, viator. Sit tibi terra levi* decía la inscripción grabada en negro sobre la losa. Curiosamente no había nombre alguno, ni ninguna referencia a quién estaba enterrado allí.
Los cementerios no me asustan, pero este era especialmente siniestro, así que me fui acercando con mucho sigilo esperando no se que cosa, estaba leyendo la inscripción cuando me pareció ver que uno de aquellos ángeles levantaba su espada y la dirigía contra mi con fuerza. Di un grito y me encontré sentada en mi cama, sudorosa y agitada, preguntándome qué significaba aquello y dónde estaba. Había sido un sueño.
He pasado la mañana meditando sobre ello y sobre todo en las palabras grabadas en la tumba, tenía el presentimiento de que en ellas había un mensaje y allí estaba la solución para luchar contra nuestros enemigos más cercanos, los zombis, sin necesidad de que hubiera más victimas entre mis camaradas y sobre todo qué tenían en común con aquellas otras dichas por el viejo: "Ellos yacen eternamente, no están muertos, pero incluso los no muertos pueden morir. La solución está en el polvo estéril".
Si estoy en lo cierto creo que he encontrado una manera. La pondremos en práctica en cuanto lo hable con mi gente y pida su opinión a Pilar y Rosario.
*Detente caminante. Que la tierra te sea leve
domingo, 28 de agosto de 2011
El misterioso hombre de las palabras enigmáticas
Estoy perdida, no físicamente desde luego, se muy bien dónde estoy y porqué, pero tengo esa sensación de vacío que precede a una tormenta. Me siento sola, aquí entre tanta gente y deseo algo que me haga olvidar tantas pérdidas, tanta lucha y la ausencia de mi gente. Esta tarde-noche he salido a inspeccionar los alrededores del fortín, conviene conocer bien el terreno que pisamos, he bajado al acantilado y por él he llegado a una pequeña cala, más bien diría que es un entrante que queda al descubierto entre las rocas. Siempre me han gustado los baños a la luz de la luna y hoy brilla espléndida en el cielo oscuro. No he mirado si había alguien por allí y tampoco he pensado en el peligro que corremos cuando salimos de nuestro refugio, ya he hablado de mi estado ausente. Me he quitado la ropa y me he lanzado al agua sin pensarlo siquiera. Estaba fría, pero no tanto como para privarme del placer de nadar.
Cada brazada era un nombre y cada nombre un deseo, me he alejado de la costa lo suficiente como para sentirme libre y sola, flotaba mirando al cielo dejando que el movimiento del agua rozara mi cuerpo suavemente cuando alguien me ha empujado por detrás hundiéndome en ella un poco. He gritado asustada, mi corazón ha empezado a palpitar rápidamente, primero por el miedo, después porque unos brazos me rodeaban por la cintura y me atraían hacia el cuerpo de un hombre al que no veía en la oscuridad.
Le he dejado hacer, primero oponiendo un poco de resistencia, después cediendo a su ímpetu me he dejado llevar. Hemos jugado con tanta alegría que mi corazón ha olvidado todo pesimismo, él era suave y firme y después me ha llevado hacia la orilla. Allí le he reconocido, era Markel mi motero preferido que, al parecer, vigilaba la costa y me ha visto bajar a ella. No han hecho falta palabras, ambos sabíamos que eso tenía que pasar y ha pasado.
Esta mañana me ha sucedido algo bien diferente. Bajé hacia el Hotel de la Plaza Real, todavía no se para qué, ya que todos nos hemos refugiado en la fortaleza. Quería comprobar que aquellos seres horribles habían desaparecido totalmente y también si habían dejado algún rastro visible. Iba sola. Ahora la soledad es mi compañera, no quiero volver a sentir lo que he sentido, es doloroso perderlo. Markel ya lo sabe, se lo dije ayer: esto es todo lo que puedes esperar de mí, me gusta estar contigo. Punto.
Subía por la cuesta que lleva a la Plaza cuando he oído un siseo en una de las callejuelas laterales. No veía a nadie y sin embargo, alguien seguía siseando intentando llamar mi atención:
- Mujer, mujer… ¿Tu eres la llamada Blanca, a la que en Asad conocemos por Brígida, semejante a la diosa celta guardiana y protectora. Eres tú la mujer fuerte y sabia, a la que invocan en las situaciones difíciles?
Me acerqué, un poco temerosa porque aquella voz era ronca y apenas audible. Un hombrecillo extraño me hacía señas con una mano huesuda atrayéndome hacia la oscuridad del callejón. Me quedé en la entrada prudentemente y le pregunté que quería.
-Tengo un mensaje para ti.
- ¿Un mensaje de quién?
- Me han enviado para que te diga esto: "Ellos yacen eternamente, no están muertos, pero incluso los no muertos pueden morir. La solución está en el polvo esteril".
- Pero… ¿quién te envía?
- Piensa, piensa… yo ya he cumplido.
He querido atraparle pero ha desaparecido de repente. Me hubiera gustado interrogarle, incluso habría llegado a ser dura por saber quién le enviaba y para qué. Por un instante he pensado que alguien quería tomarme el pelo, luego me he preguntado quién podría tener ganas de gastar bromas en esta situación. Me he repetido la frase varias veces para memorizarla, no quería olvidar ni una sola de las palabras. Luego me ha parecido que eran palabras que ya había oído o leído en alguna parte. Puede ser, siempre me han gustado los enigmas.
viernes, 26 de agosto de 2011
Las fuerzas del mal cambian de imagen
De nuevo hemos salido huyendo, unos hacia el mar,el peligro que nos acecha esta vez es aterrador,nosotros hemos vuelto a nuestra posada de la Plaza Real apenas con un resto de aliento en nuestras gargantas y esta vez, afortunadamente, todos.
La razón de resguardarnos aquí ha sido la necesidad de recargar nuestros ordenadores de energía y establecer unas conexiones más duraderas. Sergio, uno de nuestros hombres de la mano vacía ha conseguido comunicar nuestra posición con el velero de Ruiz Mateos que sigue fondeado en el puerto y este lo hace con las posiciones de Pilar y Rosario y así sucesivamente. De esa forma todos conectamos con todos y en caso de verdadero peligro podremos acudir a ayudarnos.
Nos vamos a nuestro destino, lo hacemos apresuradamente y aprovechando la luz del día y la lluvia de tormenta que cae en este momento. Lo que nos sucedió ayer fue algo espantoso. Recordareis que íbamos por entre calles todos juntos y empezamos a notar un olor nauseabundo; no tardamos en saber a qué se debía. Bajábamos hacia la costa cuando Grecia ha dado un alarido que nos ha hecho frenar en seco, cuando la he mirado sus ojos espantados estaban fijos en el arenal y con mano temblorosa señalaba hacia él balbuceando:
- Ya llegan, por allí vienen. Las ánimas nos buscan y nadie podrá ayudarnos, no habrá un lugar en el que podamos escondernos.
Me agarró temblorosa como si fuera un salvavidas. Cuando me he vuelto a ver de lo que hablaba los he visto. Subían colina arriba con andares torpes y el cuerpo como si fuera de goma, ladeándose de un lado a otro, no les veíamos bien la cara, pero creo que no tenían ojos y sus bocas colgaban como trapos sobre sus barbillas, babeaban.
- ¿Qué es éso, ¡por dios!
- ¡ Zombies, son zombies! – ha gritado alguno del grupo
No me lo creía, no existen los zombies ¿o sí? Desde luego aquellos seres repelentes lo parecían. Hemos dado la media vuelta y subiendo de nuevo cuesta arriba mirábamos atrás y les veíamos caminar hacia nosotros como auténticas sombras de otro mundo. En un momento dado sentimos sus lamentos, pronunciaban palabras inconexas con voces lúgubres. Hemos echado a correr, ya ni siquiera mirábamos atrás, todo nuestro afán era llegar al lugar del que veníamos.
- Seguid vosotros – he dicho y aunque no querían dejarme allí, les he dado de nuevo la orden, me han mirado extrañados pero me han obedecido.
He trepado a una especie de terraza que mira al mar de esas con bancos de madera para contemplar las puestas de sol en las noches cálidas, me he subido en uno de ellos y he concentrado toda mi energía en un deseo: ¡Fuera! Lo he deseado con tanta vehemencia que creo que se han alejado de mí todos los elementos vivos que me rodearan. Pero ellos están muertos, son cosas, hieden y no me escucharon. Me dolía la cabeza, sentía en mi estómago un nudo que subía hasta mi garganta ¡voy a devolver! No, ahora no puedo entretenerme en esas cosas.
- Atrás seres de ultratumba, retroceded si no queréis que todos los dioses de Asad se levanten contra vuestro inútil poder con toda su fuerza y magnificencia: ¡Tremunti, icesmo antirum …. Pumne … Pumne.
Aterrorizada vi que mi conjuro no servía de nada, las sombras seguían su estúpido avance como si nada pudiera detenerles. He pensado de pronto que tal vez el fuego o la luz podrían detenerlas. Eso suele pasar en las películas. He cortado dos ramas escuchimizadas y secas y las he prendido fuego con mi mechero. ¡Ah! ¡!Retroceden!!
Han frenado en seco su marcha y de sus gargantas, o lo que tuvieran, han brotado alaridos de terror …. Se han ido, han desaparecido entre las dunas como si estas se los hubieran tragado, absorbido. No me he parado a mirar más, he salido corriendo con esa sensación horrible de que algo te persigue pisándote los talones, era el miedo el que me seguía, así que mi carrera no ha parado hasta llegar al lugar en que me esperaban.
Hoy hemos sabido que aparecieron más por la isla, las fuerzas del mal nos atacan de una nueva manera, buscan sorprendernos disfrazadas pero sabemos que son ellos, los de siempre, los sicarios del Rey. Ha habido algunas bajas, hombres y mujeres que han muerto atrapados por los muertos vivientes. Los matan, no se molestan en transformarlos en semejantes, no los necesitan. Nadie ha podido matar a ninguno, no pueden morirse, ya están muertos. Solo el fuego, el fuego los atemoriza y he comunicado a todos los grupos de ello y de que tal vez eso los destruya, así que deberán llevar siempre teas para poder encenderlas cuando vuelvan.
También hemos sabido que hay alguien que persigue a Brau en el otro mundo, seguramente será el Rey que no quiere dejarle volver al de los vivos, Brau ve imágenes de acecho y sangre y afirma que la sombra oráculo de Hidalgo, perdida hace tiempo, desea hacerse de nuevo de carne; miedo me da pensar que lo haga a través de la carne de otros. Este es un nuevo peligro del que tendremos que protegernos, no se de que manera, pero si es necesario volveré a usar mis poderes, tal vez enferme, pero el mundo peligra.
martes, 23 de agosto de 2011
Descubriendo Mahón
Lo que hemos encontrado ha sido una población atemorizada pero perfectamente organizada. La gente se oculta en los lugares más inesperados pero están dispuestos a colaborar en todo, al menos una mayoría, porque una pequeña facción se ha ocultado en la zona interior de la isla a esperar acontecimientos. No se lo reprocho porque han debido pasar mucho, al parecer.
Nos han hecho un gran recibimiento, curiosamente y a pesar de que hay un mar por medio, les han llegado noticias de nuestras aventuras, no solo de la muerte de Rolando, al que lloran apenados y llenos de rabia, sino de mis propios éxitos. Su admiración ha crecido cuando les hemos contado que Pilar destruyó el molino, ahora la tratan con tanto respeto que ella está preocupada porque le gusta hablar de tu a tu con la gente y así no hay manera.
Han excavado trincheras en los accesos a la costa, en ellas permanecen vigilando por turnos, unos mirando al mar y otros al interior. Sabiendo lo que sabemos ese esfuerzo nos parece inútil, pero al menos hacen algo para defenderse de lo que va a pasar. Nos hemos dirigido a los fortines que se encuentran en la entrada al puerto de Mahón, el de La Mola está en el lado norte y el de San Felipe en el sur y han sido restaurados y reforzados. Nos han parecido un buen lugar para organizar una defensa útil y segura. Hay voluntarios ocupando ambos lugares, por eso hemos tenido que separarnos ya que no había sitio para todos en ninguno de los dos, así que, un grupo se quedará en La Mola y el otro en San Felipe y una vez instalados nos reuniremos a informar e informarnos con los habitantes de Mahón de todo lo sucedido y por suceder.
Hoy han comenzado a llegar a la isla pequeños grupos de emisarios convocados al parecer por el líder que dirige toda la estrategia aquí, no sabemos bien de donde vienen ni quienes son, pero hay muchos y aún esperamos a más. Estamos expectantes por escuchar lo que cuentan de otros lugares, cuál es la situación. Por la noche nos hemos reunido en una Posada estratégicamente situada cerca de la Plaza Real, el Ayuntamiento (donde se va a celebrar la reunión) y el puerto deportivo, ocupa una casa típicamente menorquina y posee algunos detalles que nos interesan mucho como wifi, fax y espacios para reuniones y un buen servicio de cocina por si tenemos que alargar nuestras propias reuniones. Esperemos que todo esto funcione adecuadamente.
Como decía nos hemos reunido allí Pilar y su grupo y el mío, caminábamos cuidadosamente por las callejuelas cuando he notado un olor hediondo que parecía brotar de los desagües y alcantarillas de la ciudad, cuando lo he comentado mis camaradas me han confirmado que ellos también lo sentían. No hemos podido ponernos de acuerdo sobre cuál sería la procedencia de aquella peste. Hemos hecho elucubraciones sobre si serían cadáveres de animales muertos, como ratas y otros así, o tal vez de personas que no han sido enterradas después de las batallas y se están descomponiendo. También hemos descubierto otra cosa y es que nos siguen, discretamente pero nos vigilan de cerca. Desconfían de nosotros, al fin y al cabo somos extraños y bien podríamos ser espías o traidores al servicio del Rey y sus secuaces.
lunes, 22 de agosto de 2011
Agente secreto (armas de mujer)
Salimos para Menorca en el precioso velero de Ruiz Mateos, naturalmente como es suyo ha sido el encargado de capitanear la travesía. Dejamos atrás Puerto Sherry reluciendo blanco en medio del azul del mar. Había que ver a Don José María al mando dando órdenes aquí y allá para que ni una mota tropezara con el casco de su precioso velero y saliendo airoso por la embocadura camino del horizonte. Pilar le miraba embobada, allí, mostrando su poderío de hombre que sabe lo que quiere. Si no fuera porque ella es tan conservadora y él está casado, creo que aquí habría lío.
Hemos navegado hasta las proximidades de Almeria y allí nos ha pillado la noche. El Capitan ha fondeado justo frente al puerto y hemos podido disfrutar de un poco de tranquilidad, porque un barco de vela requiere muchas atenciones. Ruiz Mateos nos ha ofrecido unas botellas de un delicioso vino de Jerez de una de sus bodegas y hemos podido relajarnos en una animada charla, olvidados por un momento de los peligros que nos aguardaban. Sentada en la proa contemplaba el cielo estrellado cuando uno de los moteros ha venido a acompañarme, se llama Markel, tiene la piel morena y curtida por el aire, en cada brazo un tatuaje con una inscripción que dice: nire maitea y en el otro: goxo, goxo. Se puso a contarme cosas de las estrellas y constelaciones:
- En la constelación de Andrómeda hay un lugar secreto para ti ... lo iluminan las estrellas que la componen, si quieres venir te llevo en mi moto y será como volar al cielo.
Me ha dado la risa ¿cómo se puede ser tan cursi? Pero la verdad, no se si han sido las copitas de Jerez, el calor de la noche y la brisita marina, o el que despedía el cuerpo de ese hombre, el caso es que he llegado a pensar en que no estaría mal regalarme un homenaje, que no todo van a ser batallas y muertes, hacia donde vamos no creo que encontremos otra cosa. Markel tiene unas manos preciosas, fuertes, de dedos largos y uñas redondas y cuidadas; al siguiente traguito de Jerez ya me las imaginaba yo recorriéndome sin recato. Ha sido una noche inquietante y llena de sensualidad, amanecía cuando me he fijado en que Don José María achuchaba a Pilar con el cuento de que aquí está la rosa de los vientos y allá la estrella polar y el carro y la osa mayor ....y la muy lagartona allí quietita dejando que el Capitán le soplara el aliento a la oreja, pegadita a él como que no quiere la cosa. Con el genio que tiene Doña Teresa, si los ve los va a poner mirando a Cuenca.
Finalmente hemos llegado a Mahón, pero nos hemos tenido que quedar en la bocana del puerto porque resulta que hay vigilantes para ver quien sale y sobre todo quien entra. Nos han dado el alto y nos han exigido el pago de las tasas correspondientes. Me han nombrado parlamentaria, Pilar, me ha soltado los botones de mi blusa blanca y me ha animado a que trate de distraer la atención de los vigilantes a ver si consigo un trato justo.
Llevo unos pantoloncitos vaquero muy cortos (los he recortado de unos viejos) y mi blusa blanca que, como todo lo blanco, transparenta un poco. Los botones bien desabrochados dejando imaginar más que ver, mi pelo revuelto suelto sobre mi frente y espalda y mi mejor sonrisa. He bajado por la escalerilla con mi trasero en pompa muy despacio, moviéndome muy suavemente, como si fuera un gato a punto de cazar un ratón, una vez en el llaut me he sentado muy modosita, con mis piernas tostadas bien a la vista y he metido mis dedos entre mi pelo y lo he apartado de mi cara. Aquellos hombres estaban atentos a mis gestos y como estábamos muy cerca (no había demasiado espacio en aquella embarcación pequeña) les he envuelto en mis redes de sonrisas, miradas y aroma a salitre y champú fresco. Hemos llegado a un acuerdo conveniente, dos o tres han creído que nos volveríamos a ver, el resto seguro que tienen sueños esta noche donde yo soy su ninfa marina jajaja ... Lo que hay que hacer por esta guerra dichosa.
Y estamos ya en Mahón, donde desembarcamos sin más problemas. Estamos esperando nuevas órdenes y de mientras algo sucede yo recuerdo a mi familia y he pensado que tal vez podría pedirle a Rebeca que, puesto que está cerca de Comillas, se acerque a mi casa y les diga que estoy bien, que Pablo murió en Tarifa y que mire a ver si ellos se encuentran en buen estado y no les falta de nada. Tengo que decírselo a ella, si lo hace le estaría eternamente agradecida.
viernes, 19 de agosto de 2011
Cada vez más lejos
Por fin hemos recuperado nuestras líneas de comunicación protegidas. Hoy hemos recibido las claves para acceder a ellas y vuelvo aquí para seguir contando nuestra aventura, sí, porque parece que todo esto aún no se acaba.
En las reuniones que hemos mantenido para reorganizarnos Radar me ha informado que, debido a mi comportamiento estos días pasados, cree que debo tener algún poder que desconocíamos, algo verdaderamente fuerte que se apodera de mí en determinadas situaciones y que debo cuidar mucho cómo lo utilizo, ya que no sabemos aún si puede tener alguna consecuencia negativa para mí. En otro tiempo me hubiera asustado ante tal responsabilidad, ahora me siento fuerte y segura y creo que sabré como utilizar este don que se me ha concedido en el reino de Asad, cuando lo visité después de mi muerte.
Hemos recibido nuevas órdenes, cambiamos de estrategia y de lugar de encuentro. Debemos zarpar hacia Menorca, tenemos que organizar una buena defensa porque el Rey llega a esta dimensión, al parecer por ese lugar. Nos han dividido en grupos y en el mío viajaremos Pilar, Rosario, Grecia, algunos soldados, moteros, de la mano vacía y regulares, no digo cuántos por si aún quedan traidores por aquí cerca. Creo que nunca he hablado de Grecia, ella no necesita ordenador, tiene una vieja libreta y en ella guardaba anotados todos los nombres de nuestros camaradas con nuiz, es una mujer extraordinaria, con un carisma que atrae a todo el mundo; me alegro mucho de que venga con nosotros en este nuevo viaje porque nos será de gran ayuda. Tengo entendido que también nos acompaña la familia Ruiz Mateos, espero que no sea al completo, porque serían demasiados Ruiz Mateos para mí. No se cómo se han animado a meterse en esta aventura peligrosa, quizá hayan pensado que hay algún negocio que puedan hacer allí, alguna fábrica de natillas, o algo así. El caso es que vienen. Nos han comprado, al menos casi porque Ruiz Mateos ha puesto el barco y nosotros les dejamos vivir la aventura.
Pilar dice que deberíamos bajar hacia la costa de Cádiz y acercarnos a Puerto Sherry, un lugar discreto para embarcarnos y el punto más cercano desde aquí a nuestro destino. Apenas recuerdo Puerto Sherry y lo que me viene a la memoria es un lugar triste, lleno de casitas a medio hacer; obras abandonadas apenas empezadas y medio ruinosas. Puede que eso cambiara en algún momento y puede que nuestra guerra haya llegado hasta aquí y que sean ruinas lo que encontremos. Grecia y Rosario se han encargado de aparejar el barco, no somos demasiados pero necesitamos espacio para las personas y nuestro cargamento de supervivencia. Parece que un hombre guarda los barcos en el puerto deportivo, el nos quería alquilar uno, el precio había que pagarlo en víveres y algunas prendas de primera necesidad, al parecer todo está arrasado por esta parte también. Por supuesto el velero no era suyo, ahora todo anda revuelto. Pero ya teníamos barco y es uno similar al que os muestro en la imagen.
Hemos discutido un poco sobre quién está preparado para tomar el mando en el barco, parece que hay varios voluntarios, Jose María se ha ofrecido muy sonriente, pero la verdad yo no me fiaría mucho de su pericia. Aún no hemos tomado una decisión y sin embargo ya estamos embarcando.
Me alejo, me alejo más y más de mis hijos y ahora de nuevo de Joaquín y de toda esperanza. Rebeca ha sido castigada ¿? Devolviéndola al Norte, cerca de su familia. Yo me alejo más y más de la mía y aunque se que todos están bien, dentro de lo que cabe; les echo mucho en falta. He discutido con Hidalgo para que Joaquín pudiera venir en mi grupo, pero ni él, ni Rodrigo, ni los demás lo han considerado oportuno. Necesitamos repartirnos y son muchos los grupos a los que guiar. El irá en otro, lejos de mí.
martes, 16 de agosto de 2011
Nos vamos de aquí...

Nos vamos, cambiamos de campamento, este ya no resulta seguro. De nuevo nos pondremos en marcha sin saber a donde vamos, tan solo siguiendo las órdenes de nuestros líderes. Jamás volveré a Santa Elena, nunca, los recuerdos no me dejarán vivir en paz el resto de mi vida: He matado a Rolando, no he sido yo y si he sido. Pero todo esto es ya el pasado y ahora hay que enfrentarse al futuro con valor. Rebeca continua traumatizada, apenas come y no sale de su abstracción, cuando me acerco a ella comienza a llorar y me abraza. Pero está a la espera del juicio por sus acciones, no se que tanto la comprenderán hombres acostumbrados a las guerras y la muerte, capaces de cualquier heroicidad, pero que no perdonan un desliz que arruine su estrategia.
Las líneas de la Red que utilizábamos hasta ahora no son seguras. Tendremos que cuidar mucho lo que digamos durante un corto espacio de tiempo. Por eso dejo por hoy de escribir, cotinuaré cuando me sea posible hacerlo sin peligro.
lunes, 15 de agosto de 2011
Resucitar a los muertos
Lo que ha sucedido era peor de lo que hubiera podido esperar, aunque por otra parte no se porqué me sorprendo. He atravesado la delicada cortina que separa a los vivos de los muertos y se cuando un muerto no podrá nunca resucitar. Rolando era un cadaver de los que jamás volverían al mundo que llamamos real, por lo tanto ese Rolando que yo había visto saliendo y entrando por el campamento debía tener algo de maldito, algo de odiosa maldad. Me costó reponerme del golpe, apenas podía respirar cuando le perdí de vista en medio de la oscuridad, por eso me acerqué al Hummer de Rebeca ya que estaba segura de que aquello tenía que ver con ella y su desmedido amor por él.
Rebeca estaba loca, creo que aún lo está. A veces no podemos evitar cometer esas locuras que cambian para siempre nuestras vidas y ella había perdido la razón por aquel hombre. Me acerqué al coche a preguntarle qué le pasaba, estaba sentada al volante y detrás pude distinguir una sombra que imaginé sería Rolando; sin previo aviso pisó el acelerador y arrancó levantando una nube de polvo y piedras. Menos mal que no podía correr porque estábamos rodeados de petates, tiendas, gente… yo quedé colgada de la manilla de la puerta. Afortunadamente he vuelto de Asad y controlo mi fuerza y mis sentimientos. Me arrastró por el camino hasta que tuvo que detenerse, Enrique corría tras de nosotras.
La miré a través de la ventanilla
- ¡Abre esta puerta de mierda de una vez Rebeca! ¿Qué coño estás haciendo? – dije
Creo que, a pesar de que me miraba espantada, no me veía. Parecía muerta, sentada allí como un esperpento.
- ¡Abre joder! O tendré que abrir yo y destrozaré tu Hummer… - Le miré directamente a los ojos, de los míos brotaba toda la fuerza de Begía la diosa de la mirada ardiente, de tal manera que me obedeció al punto.
¡Dios, dios, dios! No lo pude resistir, no estaba preparada para aquel hedor insoportable, aquella mezcla de putrefacción, azufre, excrementos y amoníaco. Vomité hasta la primera papilla, las arcadas subían por mi vientre hirviendo como lava de un volcán. ¡Qué sensación de ahogo, que asco infinito! Enrique llegaba en ese momento, resoplando por la carrera. Dio un grito y se fue hacia los matorrales a devolver, igual que yo.
- ¡Qué cojones es esto! ¿a que huele? – preguntó cuando por fin pudo hablar
- Es Rolando – le dije
- ¿Rolando? ¡Estás loca Blanca! Rolando está muerto.
- Sí y no Enrique, estaba muerto y no se cómo Rebeca ha conseguido resucitarlo. Está ahí dentro de la camioneta. Pero no te acerques porque vomitarás de nuevo. Déjame a mí que yo solucionaré esto de una vez y para siempre.
Tuve que centrarme, olvidar las emociones y enfriar mi mente y mi cuerpo, salí de mi envoltura terrenal y clamé a los dioses de Asad para que vinieran en mi ayuda.
- Rolando ¡Ven a mi! – ordené apenas en un susurro, concentrando en mi voz todo el poder que emanaba de mi interior.
Entonces fue cuando Rebeca se volvió loca. Gritaba, arañaba y mordía a Enrique, que trataba de sujetarla para que no se metiera entre el coche y yo. Se abrió la puerta trasera y una figura horriblemente pálida, cerúlea, con trozos de piel colgando de su cara y manos salió de dentro y me miró con ojos opacos e indiferentes. No podía ser él, no lo era, por eso pude hacerlo desaparecer para siempre.
Le ordené acercarse y cuando estuvo a mi altura levanté mis brazos y con los ojos cerrados pronuncié las palabras de la muerte cierta: Tecmero, rectosis, mortuorum; toqué su hombro con mi mano, su cuerpo se sacudió como atravesado por un rayo, convulsionándose hasta que se fue encogiendo, arrugando y calló al suelo. Era un amasijo de carne putrefacta que se iba desprendiendo en tiras nauseabundas para finalmente no quedar más que su esqueleto sobre la tierra.
Caí al suelo agotada por el esfuerzo, apenas podía respirar y mis ojos lloraban pequeñas lágrimas de sangre. Rebeca consiguió soltarse de los brazos de Enrique y se abalanzó sobre mí totalmente fuera de sí. Gritaba como un animal, su voz brotaba de lo más profundo de su garganta, no eran palabras, eran solo un alarido espantoso que se expandió por todo el campo. Toqué su frente para sosegar su agonía: Penta supratne, rensium; mis palabras fueron dulces, le dije que comprendía su dolor, que yo también lo echaba en falta pero que teníamos que dejarlo ir. Solo entonces me di cuenta de que realmente había deseado a aquel hombre, su fortaleza y valor, incluso su indiferencia había sido imán para mí; lo vi aparecer como un guerrero aguerrido para salvarme la vida y ese recuerdo había permanecido en mi corazón imborrable. Había soñado con él aventuras emocionantes y cálidas y después lo había enterrado definitivamente entre mis mejores recuerdos porque aquel hombre no me pertenecía y ya tenía dueña.
Lo enterramos, esta vez para siempre. Fue imposible averiguar por Rebeca quién y porqué había convertido a Rolando en un zombi, un muerto viviente, ella parecía estar en otro mundo completamente absorta, sorda y muda a cualquier cosa que no fuera su dolor. Enrique y yo hablamos sobre la conveniencia de reunirnos con nuestros líderes, porque podría ser que Rolando ya hubiera pasado información secreta a los que lo mandaban. Pero eso quedará para mañana, de mientras nos dejamos llevar por nuestros sentimientos, él la ama a ella, yo la comprendo y lo quería a él. Se lo que es amar a un hombre y perderlo, de tener la oportunidad, cualquiera que sea, de volverlo a recuperar no la desaprovecharía seguramente. De mientras espero que Rebeca recobre el sentido común y nos cuente todo lo que aún no sabemos.
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